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Primer bache superado

AYTHAMI GONZÁLEZ Asesoramiento y Gestión Patrimonial en Cross Capital

 

19-03-2017

 

Este miércoles se celebraron las elecciones de Holanda ante el peligro de un nuevo empuje del populismo derechista radical en Europa y el crecimiento del sentimiento anti europeísta con Geert Wilders esta vez como protagonista. Tras meses encabezando las encuestas para convertirse en primer ministro, el escrutinio le ha dado finalmente la victoria al líder del partido liberal VVD, Mark Rutte con 33 escaños frente a los 20 del islamófobo Wilders. En Europa, las bolsas han celebrado este resultado con subidas en torno al 1%, llegando a superar el 2% en el caso del Ibex 35. Quizás este nos resulte un hecho aislado y lejano para los españoles en comparación con acontecimientos como el Brexit, pero ni mucho menos estamos ante el primer escollo superado para seguir perteneciendo al proyecto que denominamos Unión Europea.

Reino Unido dio el pistoletazo de salida con la votación del Brexit (Britain Exit), más tarde, la elección de Donald Trump confirmaba la oleada de auge populista que está viviendo occidente. Teniendo en cuenta que el Reino Unido nunca había estado realmente integrado políticamente en la Unión (sino más bien comercialmente), en 2017 le toca pasar el examen a Europa y concretamente a tres de los países fundadores del proyecto Europeo, Holanda, Francia y Alemania. Tres países con tres partidos políticos de tintes populistas en auge y además ultraderechistas y euroescépticos.

Ahora es el turno de Francia (23 de abril), con los tres principales candidatos  salpicados por casos de corrupción. Por un lado, Marie Le Pen liderando el partido de ultraderecha con dos casos sin resolver con la justicia, uno de malversación de fondos públicos europeos y otro por difundir en Twitter fotos del horror del Estado Islámico. En segundo lugar, Francois Fillon del partido conservador imputado por apropiación indebida y desvío de fondos públicos a su mujer e hijos y por último, Emmanuel Macron del partido centrista independiente, que está siendo investigado desde este miércoles por la Fiscalía de París por favoritismos a empresarios franceses mientras ocupaba el puesto de Ministro de Economía con Francois Hollande. Macron era el candidato que lideraba las encuestas pero tal y como está la situación, el futuro de Francia es algo incierto. En Alemania en cambio, a pesar de la oleada de atentados y el gran problema migratorio que sufre el país, no ha habido un crecimiento tan alarmante de la derecha extremista, si bien en algunas regiones han ganado fuerza, la presidencia se disputa entre Angela Merkel de CDU y Martin Schulz de SPD.

Quizás nos tomamos estos eventos como hechos improbables, pero tenemos reciente el ejemplo de Donald Trump y del Brexit. Las consecuencias financieras de una eventual fragmentación europea son inimaginables pero catastróficas, empezando por ejemplo con la devaluación que sufriría la moneda llevándose por delante los ahorros de todos los ciudadanos europeos, sumada a la crisis de deuda al dispararse la prima de riesgo, caída de las bolsas, etc.. Este ha sido tan solo el primer bache del año para Europa, pero aún los votantes franceses y alemanes tienen en sus manos el futuro de la Unión. Aunque el riesgo lo veamos remoto, es real, y a modo de reflexión, no parece razonable que nuestro futuro como ciudadanos europeos deba estar condicionado por la voluntad individual de determinados países, sino que más bien debería ser coercitivo asumir las obligaciones contraídas en el Tratado de la UE que en su día firmaron todos, y poner en tela de juicio a Europa en procesos electorales.

 

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