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Los aranceles están en pista

AARÓN RODRÍGUEZASESORAMIENTO PATRIMONIAL

07/10/2019

Los aranceles están en pista

La Organización Mundial del Comercio dio el visto bueno esta semana a Donald Trump para la imposición de aranceles de hasta 7.500 millones de dólares anuales en exportaciones europeas como represalia por las ayudas ilegales que Airbus recibe de los diferentes gobiernos europeos (Francia, Alemania, España y Reino Unido). Se trata de la mayor sentencia en la historia de la OMC, casi el doble que el récord anterior de 4.000 millones establecidos en 2002, cuando a la Unión Europea se le reconoció el derecho a establecer aranceles por dicho importe a Estados Unidos por su régimen de ayudas fiscales a la exportación.

Pero que se reconozca el derecho a establecer aranceles no supone la certeza de que se vayan a aplicar. Sin ir más lejos, la Unión Europea optó por no aplicar aranceles en 2002, pero sí que los utilizó como baza a la hora de sentarse a negociar con Estados Unidos. Solo en contadas ocasiones se han llegado a aplicar, siendo una de ellas la sentencia sobre el cierto proteccionismo que aplicaba la Unión Europea para la importación de plátanos en 1999.

El fallo de esta semana servirá para poner a prueba una vez más las relaciones entre ambas economías, deterioradas desde que D. Trump comenzara la campaña de “América primero”. A nivel macroeconómico, los inversores confían en que no se abrirá un frente directo contra la Unión Europea hasta que no se resuelva primero el asunto con China. De no hacerlo de esta forma, debilitaría el crecimiento y correría el riesgo de presentarse a las elecciones de 2020 con una economía débil. La propia Organización Mundial del Comercio revisó a la baja las perspectivas del crecimiento comercial para 2019 y lo situó en el nivel más bajo de la última década.

No obstante, la administración de Trump está preparando una lista de la que se sabe que de momento afectará a la fabricación de aviones y sus componentes, vinos y bebidas espirituosas, y artículos de cuero fabricados por marcas de lujo. La estrategia que están considerando llevar a cabo es un mecanismo denominado como “carrusel”. Este mecanismo consistiría en “jugar” con los productos del contrario manteniendo el montante de la compensación; aprovechando que nos damos por aludidos si volvemos a la sentencia de los plátanos, recordaremos cómo ese año Estados Unidos decidió tomar represalias aplicando “carrusel”. La OMC había valorado el daño en 191 millones de dólares, así que las autoridades estadounidenses decidieron imponer aranceles por ese montante a un total de 8 productos a los que les aplicaron una subida de impuestos del 100%. Entre los productos elegidos se encontraban las “sales de baño y similares”. Antes de los nuevos aranceles, eran gravados con un 4,9% del valor. En abril de 1999, ese gravamen subió al 100%. Los dos líderes europeos en exportaciones de sales de baño en aquel entonces eran Reino Unido y Francia, dos de los países que, casualmente, defendían el consumo de plátano canario. Tras un año de aranceles sobre el 100%, las exportaciones de esos productos en ambos países cayeron un 83% y un 45%, respectivamente.

La Unión Europea también ha anunciado represalias contra los aranceles que se le impongan a Airbus cuando la OMC decida a principios del próximo año sobre los subsidios que recibe Boeing, aunque con el caso de Boeing y sus 737 MAX, bastaría con no dedicar los medios necesarios para agilizar la aprobación/rechazo de los nuevos sistemas, y puedan volver a volar por cielos europeos.

La imposición mutua de contramedidas solo servirá para dañar a las empresas y perjudicar a sus ciudadanos, además de debilitar a la economía en un momento sensible del ciclo. Esperemos que prime el diálogo y no la confrontación.