
El cuello de botella en los chips de memoria
28/06/2026
Hace unas cuantas semanas contábamos en nuestro artículo dominical la anomalía del KOSPI (índice bursátil coreano) y de su extraordinario rendimiento. Como explicamos en ese artículo, la mayoría de los rendimientos venían derivados de empresas como SK Hynix y Samsung, cuyo negocio había explotado, en este caso, debido a la producción de chips de memoria. En este artículo entraremos a hablar de este tipo de chips, por qué están en boca de todos y qué nos podemos esperar en el futuro.
Para empezar, ¿qué son los chips de memoria? Históricamente, los chips de memoria se habían clasificado en dos categorías según su función, a las que ahora se suma una tercera categoría de alto rendimiento indispensable para la IA:
- DRAM: Memoria volátil u operacional. Es extremadamente rápida, pero borra toda su información cuando el dispositivo se apaga. Su función es almacenar temporalmente los datos que el procesador (CPU o GPU) utiliza.
- NAND (Memoria Flash): Es la memoria no volátil o de almacenamiento masivo (la que encontramos en los discos duros SSD o tarjetas de memoria). Es más lenta que la DRAM, pero retiene la información de forma permanente.
- HBM (High Bandwidth Memory): Es la evolución crítica de la DRAM para la era de la IA. En lugar de colocar los chips de memoria en horizontal sobre la placa base, la tecnología HBM los apila verticalmente. Esto permite un “ancho de banda” infinitamente superior al de la DRAM convencional.
Una GPU de última generación puede calcular miles de millones de operaciones por segundo, pero para hacerlo de manera eficiente, necesita un flujo constante y ultrarrápido de información y esto es lo que permiten los chips de memoria HBM.
Teniendo esto en cuenta, debido por un lado a la velocidad de adopción inesperada por la alta demanda de los data center y, por otro lado, a la multiplicación de densidad de chips los data centers ya que requieren hasta 8 veces más capacidad de DRAM que un servidor estándar, se ha creado un desequilibrio en la oferta y demanda de este tipo de chips que ha hecho que los precios de estos se disparen multiplicándose por varias veces. Esto ha hecho que las empresas dedicadas a la producción de éstos, como por ejemplo Micron, disparen sus ingresos y beneficios hasta el punto de conseguir márgenes que solo podrían conseguir negocios “asset-light” como el software.
Desde el punto de vista inversor, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿cuánto durará esto? Pues hasta que se aumente la producción o se reduzca la demanda, parece improbable que la primera opción ocurra hasta dentro de unos años debido a los tiempos de construcción de este tipo de fábricas, entre otros factores. La segunda, en nuestra opinión, pasará si, finalmente, se demuestra que toda esta inversión (CapEx) en data centers tiene ROICs (Retornos sobre el Capital Invertido) negativos y no se puede financiar eternamente. En cualquier caso, no parece que estemos cerca de un final inmediato.
Por supuesto, a la vez que los ingresos, márgenes y beneficios de este tipo de negocios han crecido exponencialmente, también lo han hecho las cotizaciones bursátiles de las acciones. En Corea del Sur están SK Hynix y Samsung, que se han multiplicado por 4,5 y 2 veces en lo que va de año; y en EE. UU. están Micron y SanDisk, que se han multiplicado por 4 y 9 veces. Desde luego, estas subidas dan mucho vértigo.
Desde nuestro punto de vista, la industria de los chips siempre ha sido cíclica, y ahora estamos en el momento dulce de ésta. No decimos que no haya valor —probablemente se sigan generando buenos rendimientos, sobre todo si el cuello de botella persiste—, lo que decimos es que hay que tener mucho cuidado. Además, estos grandes rendimientos traen consigo mucha volatilidad.
Por último, como siempre, recomendamos realizar un exhaustivo trabajo de “due-diligence” y máxime en estos casos en los que la volatilidad puede jugarnos muy malas pasadas.


