
Trump esquiva a la Corte Suprema
01/03/2026
El pasado 20 de febrero de 2026 la Corte Suprema de los Estados Unidos dirigió un golpe a la política comercial de la administración del presidente Donald Trump, al declarar ilegales gran parte de los aranceles impuestos por la IEEPA. Esta decisión fue aprobada por mayoría absoluta, limitando la capacidad del poder ejecutivo para mantener su política proteccionista.
Sin embargo, la reacción fue inmediata, en menos de 48 horas la Casa Blanca acudió a la sección 122 de la Ley de Comercio para imponer un arancel global del 10%, el cual fue posteriormente elevado al 15%, máximo permitido durante un periodo inicial de 150 días. Estos nuevos aranceles entraron en vigor el 24 de febrero, y hoy en día permanecen operativos, siendo un rediseño jurídico para sostener el proyecto político de la actual administración bajo el lema “America First”.
Esta sección 122 permite aplicar aranceles temporales para corregir desequilibrios en la balanza comercial sin requerir aprobación previa del Congreso. En la práctica, esto habilita al presidente a mantener una presión comercial bajo un fundamento legal distinto al que previamente le fue anulado. Es simplemente una diferencia institucional, pues económicamente mantiene su efecto.
Este nuevo arancel del 15% afecta a aproximadamente 3 billones de dólares en importaciones anuales. Tiene un espectro bastante amplio, sin embargo, incluye determinadas excepciones en áreas de vital importancia para el país: minerales como el litio y las tierras raras, energía, metales destinados a acuñación (oro, plata y cobre), productos farmacéuticos, determinados bienes agrícolas y productos que ampara el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El efecto es relevante en sectores expuestos a cadenas globales de suministro: automoción, hardware, bienes industriales y retail. A esto se le suman aranceles previos como el 50% sobre acero y aluminio. Para muchas compañías el incremento no se puede trasladar directamente al consumidor, por lo que parte del ajuste se suele producir vía compresión de márgenes.
Budget Lab de Yale estima un aumento de inflación de 50-60 puntos básicos en el corto plazo (600-800 dólares por hogar si expira en 150 días). Los efectos fiscales suponen la recaudación de unos 30.000 millones para este periodo, dentro de 1,3 billones totales entre 2026-35. En caso de que esta nueva tasa arancelaria se haga permanente tendría un efecto de 80-100 puntos básicos, suponiendo un impacto de 1000-1300 dólares por hogar, y una recaudación de 2,2 billones totales.
Los mercados apenas han tenido reacción a lo largo de la semana a este nuevo arancel, sugiriendo que el proteccionismo ya está incorporado en las expectativas. El mercado lo había descontado, pues es una continuación coherente de acuerdo con la estrategia comercial que tiene la actual administración.
En el plano internacional, la Unión Europea estudia posibles contramedidas, mientras, China, que ya soportaba niveles arancelarios elevados, podría endurecer su respuesta en caso de que esta nueva medida se consolide, aunque por ahora no se ha producido ningún tipo de respuesta, la posibilidad de que haya una respuesta permanece.
Bajo nuestro punto de vista, este arancel global vigente desde el pasado 24 de febrero es una reafirmación estratégica, constatando que Estados Unidos está dispuesto a tensionar el marco comercial internacional para que todos jueguen bajo sus propios términos.


