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El Niño vuelve al Océano Pacífico

ALBERTO LEÓN, ASESORAMIENTO Y GESTIÓN PATRIMONIAL

23/08/2026

El fenómeno meteorológico conocido como “El Niño” ha vuelto a azotar las aguas del Océano Pacífico, generando limitaciones en el canal de Panamá y en las expectativas de producción de diferentes materias primas que podrían provocar disrupciones en la economía a escala mundial.

El Niño es un fenómeno climático que ocurre cada cierto número de años por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico oriental, el cuál llega a provocar sequías y aumentos en el nivel del mar debido a la acumulación de agua, provocado por el debilitamiento de los vientos alisios que soplan de este a oeste. Estos cambios en la temperatura de la superficie marina suelen generar cambios en el clima, como en Estados Unidos, donde se registran un aumento de precipitaciones con respecto a un periodo sin este fenómeno.

El impacto varía según la región, habiendo mayores riesgos de sequías en zonas del sudeste asiático como Indonesia, o el sur de África. En este caso, se ha denominado al actual como “El Super Niño”, debido a que se espera que sea uno de los más fuertes desde 1950, registrando aumentos de 2 grados centígrados o más de media anual en la temperatura de la superficie del mar.  

Uno de los últimos episodios registrados, en los años 2015-2016 afectó a diversos países,  como en Filipinas, que perdió según fuentes más de 300 mil toneladas de cultivo, o en regiones como Centroamérica que también vivieron disrupciones provocadas por este fenómeno. Estos episodios generan una serie de consecuencias que se repiten como la inflación en alimentos, sobre todo en países más vulnerables, debido al impacto en commodities como el cacao, el azúcar, la soja, el maíz o el arroz.

El BCE junto a grandes bancos de inversión estiman que este fenómeno junto con un entorno de presión ascendente en las materias primas debido al conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, causen que el efecto sea mayor al vivido en otros periodos donde se han registrado un aumento en los precios de los alimentos de entorno al 9%.

Por el momento, la autoridad del canal de Panamá ha tenido que reducir el número de barcos que lo cruzan al día de 36 a 32 buques a partir del 3 de septiembre, ya que se encuentra con bajos niveles de agua debido a la falta de lluvias en la zona. En este contexto, el coste promedio de pasar por este canal que conecta los océanos Atlántico y Pacífico y permite el paso de buena parte del comercio marítimo global, ha aumentado hasta los 1,1 millones de dólares, más de 16 veces el coste del mismo periodo en el año anterior.

Una de las materias primas que se ven más afectadas por este evento es el cacao, debido a que más del 88% de la producción está concentrado en zonas como el Este de África, Ecuador y el sudeste asiático, regiones que generalmente se ven bastante afectadas por El Niño. Así lo llevan descontando los mercados los últimos meses, donde los futuros del cacao acumulan un alza del 63% desde mediados de junio, pasando de unos 3950 dólares por toneladas a llegar a los 6455 dólares en julio.

Para cubrirse ante este evento, los inversores pueden exponerse a activos financieros que se beneficien en precio de este, como son los ya mencionados futuros del cacao, o de otras materias primas con consecuencias similares como el azúcar o la soja, pudiendo beneficiarse ante este evento macroeconómico.

Otra manera de actuar ante este evento es rotar la cartera, saliendo de empresas que puedan verse perjudicadas, como pueden ser las productoras de cacao como Barry Callebaut o Lindt, o empresas chocolateras que verán sus costes variables aumentar considerablemente por este aumento de los precios de las “commodities” afectadas. Como inversores, hemos de estar atentos a este tipo de eventos macroeconómicos que puedan llegar a perjudicar en el corto plazo a las empresas en cartera, y monitorizar las situaciones por si hiciera falta actuar ante ellas.