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Comienzan los rescates

FRANCISCO J. REYES SÁNCHEZ, FINANZAS CORPORATIVAS
21/06/2020

Todos los sectores están sufriendo impactos tremendos como consecuencia de la situación que estamos viviendo, pero hay especialmente dos a los que hay que destinar enormes apoyos en el corto plazo: el turismo y el sector del automóvil. Fueron sectores responsables del desarrollo económico que experimentó nuestro país en la década de los 70. En la actualidad tienen un peso superior al 20% del PIB, además de estar entre los principales generadores de empleo.

Hace unos días empezamos a ver medidas que buscan una reactivación del sector hotelero, para muchos algo tardía, y que permita alcanzar las cifras de visitantes de años previos, algo que vemos difícil por la reticencia a viajar mientras convivamos con el virus. El sector ha asumido ya enormes recortes en ingresos y estiman una reducción en los mismos superiores al 20% en el año. Claramente se debería ayudar más a este sector estratégico y otorgarle mayor flexibilidad en la gestión.

En el sector del automóvil el impacto no ha sido menor, una de las principales industrias de exportación de nuestro país ha vivido caídas en los niveles de producción y exportación muy preocupantes. En el mes de abril, bautizado como el peor mes en décadas para este nicho, descendieron más de un 90% respecto a las cifras del mismo mes el pasado año, lo que vaticina un Annus horribilis para este pulmón industrial. No olvidemos que el sector del automóvil estaba viviendo no solo en España, sino en todos los países europeos, importantes impactos debidos a la necesidad de un cambio tecnológico que permitiera a esta industria ser menos contaminante.

No cabe duda de que para ver tras el estado de alarma una satisfactoria recuperación económica, debe rescatarse al sector del automóvil. En esta línea vienen las medidas adoptadas por el Gobierno esta semana, se ha presentado un plan que pretende impulsar el número de matriculaciones, para ello se aporta unos 100 millones de euros para estimular la compra de vehículos eléctricos (Plan Moves). A esta línea se le suma la reactivación del ya conocido Plan Renove, para el que se destinarán en torno a 250 millones. Como fruto de estas líneas, el consumidor final obtendrá una subvención variable en función de la calidad medioambiental del vehículo comprado.  

 El sector se ha posicionado a favor de estas medidas, afirmando que cumple con sus expectativas además de las exigencias medioambientales defendidas por el Gobierno. Pese a que las medidas también incluyen a los vehículos diésel y gasolina, las subvenciones acompañarán a la calidad medioambiental del vehículo. De este modo, para la compra de un coche diésel la subvención será de unos 800€ mientas que para vehículos puramente eléctricos la suma podría llegar a los 6.000€. Eso sí, la industria ha asumido el compromiso de aumentar considerablemente la fabricación de vehículos eléctricos hasta 2030 para cumplir con los objetivos de sustitución de carburantes por electricidad. Lo cierto es que esta industria no debería tener la necesidad permanente de un apoyo económico externo. Estas medidas han sido tomadas como consecuencia de una situación excepcional y por la importancia estratégica que supone el sector para nuestro país ya que no podemos permitirnos que la COVID-19 provoque la pérdida de miles de empleos.

Es evidente que este plan no debería ser el único que adoptase el Gobierno: se deberá continuar incentivando la adquisición de vehículos eléctricos o ecológicos durante los próximos años con medidas complementarias, rejuveneciendo el parque automovilístico español y acordando con las autoridades municipales el cierre de las ciudades a los vehículos convencionales. Además, debemos resaltar la necesidad del sector a una reforma estructural que permita a las empresas crecer, de este modo podrán invertir en mejoras tecnológicas y reducir las emisiones de sus vehículos. Este tipo de reformas deben considerarse en lo que será el plan de reconstrucción económica para 2021; de esta manera se conseguirá enlazar el rescate del sector con lo que se había marcado como prioridad, el plan de transición energética.