
China vuelve a inmiscuirse
24/05/2026
A mediados de la mañana del viernes de esta semana saltó una noticia que volvió a indicar que invertir en China conlleva unos riesgos inherentes de calado. Una vez más, la intervención del gobierno chino, esta vez a través de la CSRC (Comisión Reguladora de Valores de China, por sus siglas en inglés), vuelve a sacudir a las compañías originarias de este país, así como a sus inversores.
La CSRC ha anunciado una campaña de rectificación masiva y coordinada destinada a desmantelar las operaciones no autorizadas de corretaje de bolsa, fondos y futuros que permiten a los ciudadanos del continente invertir en mercados extranjeros. Esta medida no es un hecho aislado, sino una declaración de intenciones contundente sobre los límites de la globalización financiera digital dentro de las fronteras chinas. En este sentido el mensaje de Pekín es claro: la soberanía financiera y el control estricto del capital primarán por encima de la expansión de las plataformas tecnológicas de inversión.
Como sabemos, China es un país con unas restricciones de flujos de capital muy férreas, no permitiendo a sus ciudadanos que inviertan en productos financieros procedentes de otros mercados. Así, la Comisión, en una acción conjunta sin precedentes con otros siete departamentos gubernamentales —incluyendo el Banco Popular de China (PBOC) y el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información—, ha publicado el “Plan de Implementación para la Rectificación Integral de Actividades de Valores, Futuros y Fondos Transfronterizos Ilegales”. Este plan establece un periodo de gracia y regularización forzosa de dos años enfocado en erradicar por completo las actividades de comercialización, captación de clientes y ejecución de órdenes no autorizadas.
Las principales víctimas corporativas de esta ofensiva reglamentaria han sido identificadas explícitamente por el regulador y ya caen fuertemente en la preapertura del mercado: Tiger Brokers (-35%), Futu Securities International (-36%) y Long Bridge Securities (no cotiza). La CSRC ha dictaminado que estas entidades han promocionado servicios financieros y procesado órdenes de compraventa dentro de China continental sin poseer las licencias locales ni las aprobaciones que exige la Ley de Valores del país. Como resultado directo, el regulador ha anunciado la confiscación total de las ganancias obtenidas mediante estas operaciones ilícitas y la imposición de severas sanciones económicas adicionales a las matrices y subsidiarias involucradas.
El efecto de esto, aunque no sea directo, ya se está empezando a ver también en las cotizaciones de las grandes tecnológicas chinas que cotizan con ADRs (American Depositary Receipts) en EE. UU., como Alibaba, Pinduoduo, entre otras. ¿Por qué caen estas compañías? Dos factores principales que se han juntado:
- Drenaje de liquidez: Una gran cantidad de inversores se han quedado “fuera” de poder comprar estas acciones.
- Ventas forzadas: Los inversores de estas compañías que habían comprado a través de estas entidades nombradas anteriormente, probablemente estén vendiendo forzosamente por miedo a que sus activos queden congelados.
Este acontecimiento pone una vez más en evidencia que para muchos inversores China continúa siendo una región en la que no se puede invertir debido a la continua intervención del Estado en todos los ámbitos financieros. Es por ello por lo que, como hemos comentado en otros artículos, si decidimos buscar oportunidades en esta región geográfica, tengamos en cuenta que las tasas de descuento de los flujos de caja/múltiplos deberán estar ajustados por estos riesgos incrementales.
En conclusión, pese a que una oportunidad de inversión nos parezca buena a simple vista, debemos tener en cuenta que, debido a estas acciones políticas/regulatorias, probablemente conlleve una cotización con descuento frente a comparables en otras regiones geográficas.


