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Cacao Sostenible

AARÓN RODRÍGUEZASESORAMIENTO PATRIMONIAL

16/09/2019

Cacao sostenible

La sostenibilidad del crecimiento económico se ha convertido en el tema central de cualquier debate. La sociedad moderna cada vez está más preocupada por el impacto que ocasiona su consumo en el entorno, y así lo recoge una reciente encuesta realizada por la consultora Kantar a más de 65.000 consumidores, donde se concluye que un tercio de los encuestados en Asia, Europa y Latinoamérica están muy preocupados por el medio ambiente, y el 16% de los mismos está tomando medidas para reducir su impacto. Como dato curioso, es Chile quien lidera este ranking de concienciación, seguido de Austria y Alemania.

Esta mayor consciencia del impacto que generamos está repercutiendo en nuestro día a día y en las decisiones que tomamos. Los productos “eco-friendly” están en auge y no parece que la tendencia se vaya a detener, y en esa línea han reaccionado las grandes marcas, siendo varias las que ya han anunciado que los envases de sus productos serán reciclables, reutilizables o compostables para el 2025. Por el lado de las inversiones, se ha venido demostrando en numerosos estudios, que la incorporación de criterios sostenibles (ligados asimismo al gobierno corporativo de las empresas) en nuestras decisiones de inversión afecta positivamente a la rentabilidad a largo plazo. Esto es así debido a que se neutralizan o minimizan determinados riesgos relacionados con la corrupción, sobornos y fraudes, lo que repercute en una menor volatilidad y, por tanto, un mejor ajuste a la ratio rentabilidad/riesgo.

En un mundo conectado, las decisiones de unos afectan a otros, y desde el continente vecino parece que llegan buenas nuevas. Costa de Marfil y Ghana, tienen previsto reunirse con los principales fabricantes de chocolate para establecer las bases de una regulación en la industria y obtener cacao de manera sostenible. Desde hace más de veinte años se vienen proponiendo diferentes medidas para mejorar la industria, pero nunca se ha llegado a avanzar realmente para atajar el problema. Esta vez parece que no es así, y ambos países están decididos a tomar medidas.

El debate se centra en la estandarización de los controles de sostenibilidad y desarrollo económico, y la idea también incluye, evidentemente, no usar mano de obra infantil. Y es que, de acuerdo con el Barómetro del Cacao, actualmente hay 2,1 millones de niños trabajando en la industria del cacao en estos países, cifra que, aunque parezca mentira, implica un incremento en los últimos cinco años. De ahí que dos senadores estadounidenses propusieran este verano bloquear las importaciones de cacao procedentes de países que emplearan mano de obra infantil.

Costa de Marfil y Ghana son responsables de las dos terceras partes de la producción mundial de cacao y, aunque han avanzado fijar un precio base de 400 dólares/tonelada, la idea es trabajar junto con empresas como Mars, Mondelez, Barry Callebaut y Nestlé, para conciliar los estándares de certificación del producto y luego avanzar en esa línea. En este sentido, estas empresas son partidarias de la autorregulación, es decir, que sea cada empresa la que certifique la procedencia y calidad del cacao en lugar de que lo realice una empresa externa, como Fairtrade, pues temen que la estandarización de la certificación incremente sustancialmente los precios.

Sea como fuere, Costa de Marfil debe tomar medidas para asegurar el desarrollo económico y sostenible de una industria que representa el 40% de sus exportaciones y es el corazón de su economía. Y es que, a medida que aumente el nivel de consciencia sobre el impacto que generamos en nuestro entorno, más consumidores adoptarán una postura más activa y responsable, que además coincidirá con un crecimiento de la clase media en 2.000 millones de personas para el 2030, según las estimaciones que realiza la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).