Tras diez foros anuales
18/10/2026
El pasado jueves 15 de octubre celebramos nuestro primer Cross Capital Investor Day en el Real Casino de Tenerife. Pese al nombre, fue la evolución natural de los diez Foros Anuales de Finanzas organizados desde 2013: un formato más concentrado, con contenidos propios y mayor profundidad analítica.
En mis casi treinta años de actividad profesional he comprobado que hay algo mucho más difícil que opinar sobre los mercados, y es, traducir esas opiniones en buenas decisiones de inversión. Quisimos mostrar el trabajo que hay detrás, nuestras hipótesis y los riesgos que no siempre aparecen en las presentaciones. Quien nos confía sus ahorros merece saber cómo se construye una cartera y qué puede llevarnos a cambiar de criterio.
La primera parte estuvo dedicada a la economía y los mercados. No pretendíamos adivinar el próximo movimiento de las bolsas, sino entender las fuerzas que pueden condicionar la rentabilidad del capital durante los próximos años. Hablamos de Oriente Medio y de cómo un problema en el refino puede prolongar el encarecimiento del diésel, aunque el crudo se modere. También de inflación, tipos de interés y deuda pública, especialmente cuando las necesidades de refinanciación de los países y de las empresas coinciden con costes financieros más elevados.
La inteligencia artificial mereció especial atención. Su capacidad de transformar la economía parece indiscutible; otra cuestión es cuánto de ese futuro está ya incorporado en las cotizaciones. Las inversiones (capex) en centros de datos, chips y energía obligan a preguntarse cuánto capital se está comprometiendo y qué retorno acabará produciendo. Repasamos asimismo oportunidades en infraestructuras, robótica, materias primas y geografías emergentes, tales como Brasil o el sudeste asiático, distinguiendo entre una tendencia prometedora y una inversión atractiva a determinado precio.
El segundo bloque permitió explicar la evolución de Cross Capital desde su fundación y la metodología que sostiene nuestro trabajo. La independencia no consiste únicamente en no pertenecer a un banco. Exige criterio propio, buenas fuentes de análisis, capacidad para contrastar hipótesis y libertad para construir las carteras que consideramos adecuadas para cada cliente. Compartimos nuestra trayectoria en asesoramiento patrimonial y finanzas corporativas, con operaciones como la reciente emisión sostenible del Gobierno de Canarias, por 500 millones de euros.
Nuestra filosofía de inversión, denominada Adaptive Value Investing, combina la disciplina de comprar por debajo del valor intrínseco con una visión más amplia de la calidad, el crecimiento rentable y las situaciones especiales. Analizamos las compañías como propietarios: balances, generación de caja, rentabilidad sobre el capital, incentivos de los gestores y capacidad de reinversión. El precio que pagamos importa tanto como la historia que nos cuentan.
Esa misma exigencia se traslada a nuestras carteras modelo Evolution, construidas mediante una arquitectura abierta y adaptadas a diferentes perfiles de inversión, y a Legacy, nuestro plan de pensiones, concebido para acumular patrimonio a largo plazo. Soluciones distintas que comparten una filosofía: invertir con criterio, disciplina y horizonte temporal.
En el último bloque llevamos esa metodología al terreno práctico, con Millennial Fund, nuestro fondo asesorado. El equipo presentó tesis de inversión en Cronos, Marex, Golar y Secure Waste: negocios muy distintos que requieren entender sus ventajas competitivas, sus catalizadores y lo que podría salir mal. Compartir las mejores ideas implica explicar los riesgos, no solamente el potencial de revalorización.
Millennial nació en 2016 con una vocación que sigue vigente: hacer accesible a cualquier ahorrador el conocimiento y la disciplina con los que invertimos nuestro propio patrimonio. Coinvertimos con nuestros partícipes. El rigor del análisis no debería ser exclusivo de los grandes patrimonios.
Al despedirnos, pensé que esa era la mejor síntesis de la jornada. Sabemos lo que hacemos y queremos que se entienda cómo lo hacemos. Los resultados y la consistencia del proceso deben hablar con el tiempo; nuestra obligación es seguir rindiendo cuentas. Hay espacio, también desde Canarias, para una gestión independiente de alcance global que pueda llegar a muchos más inversores.


