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Consecuencias del conflicto en Irán

ALBERTO LEÓN, ASESORAMIENTO Y GESTIÓN PATRIMONIAL

08/03/2026

El pasado 28 de febrero dio comienzo el conflicto armado en Irán por parte de Israel y Estados Unidos con el objetivo de destruir el programa nuclear iraní, así como instalaciones militares y acabar con altos cargos de su régimen. Desde entonces, el conflicto armado ha ido escalando y se han ramificado las variables.

El primer día de ataques comenzaba con la destrucción de instalaciones iranís destinadas a la construcción de armamento nuclear, así como ataques cuyo fin era acabar con la cúpula iraní, confirmándose el fallecimiento de Ali Jamenei, quien fuera líder supremo del país por más de 30 años. Su papel dentro de la política del país era guiar a esta con bases religiosas, estando por encima en la práctica del presidente y el parlamento del país. De forma reciente, el país había vivido manifestaciones por la mala situación económica y social del país, y se datan de hasta más de 36.000 protestantes fallecidos a manos de la Guardia Armada Revolucionaria Islámica, bajo las órdenes del líder supremo. 

Tras estos primeros ataques, Irán, mermada y tras la muerte de su líder, no tardaría en contestar, atacando bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico y afectando a estos países en los que se encontraban las instalaciones como a países vecinos y sus economías. Entre los países a los que Irán ha lanzado ataques a objetivos militares se encuentran Israel, Bahréin, Arabia Saudí, Catar, Kuwait, Jordania, Iraq, EAU, Omán y, por último, Azerbaiyán. A su vez, se dice que un dron iraní impactó una base británica en Chipre, haciendo que se hayan desplegado buques de la armada del país británico, al igual que de la armada francesa, griega y españolas, entre otras.

En cuanto a las consecuencias económicas, el estrecho de Ormuz, al sur de Irán, es el terreno de juego más relevante en este momento. Por este estrecho transita en torno al 20% del volumen de petróleo del mundo, a la vez que un gran volumen de gas natural, ya que por este pasan barcos que recogen petróleo extraído de UAE, Catar y la propia Irán, entre otras. Una de las principales bazas de defensa de Irán es perjudicar el comercio de estas materias primas y perjudicar así a la economía estadounidense, amenazando la seguridad del transporte por medio marítimo. Por el momento, el tráfico marítimo se ha visto afectado, pasando de un volumen diario de barcos transitados por el estrecho de 98 a 2 en un intervalo de 6 días.

Ante esta posibilidad de cierre del estrecho, y las consecuencias en las economías que tendría, aumentando la inflación al aumentar los costes básicos como la electricidad y el transporte, el gobierno americano pretende defender el paso de barcos cargueros con la armada establecida en el lugar, para permitir que el flujo de petróleo no se pare, aunque de momento, esta condición no se está dando. En este sentido, el primer ministro catarí advirtió que el precio del petróleo podría subir hasta los 150 dólares el barril de Brent si los cargueros no son capaces de pasar por el estrecho.

Los mercados parecen empezar a descontar incertidumbre sobre el conflicto, con el barril de Brent un 38% arriba desde el comienzo del conflicto, aunque no parecen creer del todo que el conflicto se alargue mucho en el tiempo, como si ocurrió en el comienzo de la guerra de Rusia-Ucrania, donde el barril llegó a subir más de un 80% en tres meses y llegar hasta los 125 dólares/barril. Este escenario podría darse si acaba alargándose el conflicto, algo que solo sabremos con el paso del tiempo.

 Por el momento, la incertidumbre es el mejor resumen para los mercados en el entorno actual, factor suele minar el sentimiento inversor; no siempre tiene una connotción negativa, dado que puede provocar que surjan oportunidades de inversión interesantes, las cuáles podemos aprovechar con un horizonte de largo plazo y un estudio minucioso de las variables que afectan a cada negocio.