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Vencedores y vencidos

AARÓN RODRÍGUEZ Asesoramiento y Gestión Patrimonial en Cross Capital

 

06-08-2017

La pequeña batalla que se está librando entre Estados Unidos y China, se está empezando a convertir en algo serio. El último movimiento lo ha vuelto a protagonizar Trump, al anunciar medidas para demostrar que China está violando los derechos de propiedad intelectual de Estados Unidos. Con el telón de fondo por las frustraciones de Trump con la política interna, vuelve su mirada hacia China, y su equipo ya está preparando nuevas sanciones debido a la falta de cooperación de éste respecto a Corea del Norte. Con ello, aumentan las posibilidades de una acción proteccionista y el comienzo de la guerra comercial.

Pero, ¿quién puede perder –y ganar- si Estados Unidos establece medidas proteccionistas para contrarrestar la desequilibrada relación comercial? Bloomberg ha hecho las cuentas y halló que, con el comercio total entre ambos países moviendo más de medio billón de dólares al año, la lista de potenciales perdedores es muy larga. Los ejemplos más notables incluyen a: i) empresas estadounidenses como Apple Inc., que ensamblan sus productos en China para la venta en los Estados Unidos, y aquellos que aprovechan la demanda en el creciente mercado de consumo de China; ii) empresas agrícolas y de equipos de transporte, que satisfacen la demanda de soja y aviones de China; iii) empresas manufactureras de EEUU que importan productos intermedios de China como insumo en su proceso de producción; iv) las empresas dedicadas al comercio minorista, que incluyen gigantes como Wal-Mart, y los consumidores estadounidenses que se benefician de productos electrónicos, ropa y muebles importados a bajo precio; y v) otros socios comerciales atrapados en un fuego cruzado mal dirigido. Por ejemplo, en el acero, las importaciones directas de los Estados Unidos procedentes de China representan al menos el 3% del total.

Y mientras que la sabiduría convencional dice que los Estados Unidos tiene un déficit comercial con China, lo cierto es que también hay un superávit comercial de casi 17.000 millones de dólares en los productos agrícolas, donde el gigante asiático consume cerca de la mitad de las exportaciones de soja estadounidenses; tal es el volumen de las exportaciones de soja que supuso un contribuyente notable al crecimiento del PIB en la segunda mitad del año pasado. De igual modo, China es también un importante comprador de aviones estadounidenses, tal vez las únicas áreas de manufactura donde EE.UU. conserva una ventaja competitiva. El superávit comercial también se extiende a los equipos de transporte.

A nivel geográfico es curioso saber que, de los ocho Estados que tienen superávit con China, seis apoyaron a Trump en las elecciones presidenciales del año pasado. En Louisiana, por ejemplo, el superávit registrado supuso el 2,9% del PIB del Estado, dado que el 60% de las exportaciones de soja se realizan a través de la costa del Golfo. Para Washington, las exportaciones representaron el 1,6% del PIB debido en gran parte a las ventas aeroespaciales. En el lado contrario, Tennessee, California, Mississippi e Illinois y California mantienen un déficit superior al 3% del PIB.

En cualquier caso, de producirse oficialmente una guerra comercial, la Eurozona podría verse beneficiada por una mayor demanda de sus productos tanto por parte de EE.UU. como de China –por ejemplo, China podría comprar aviones de Airbus en lugar de Boeing- y por la depreciación del euro, pues las políticas comerciales proteccionistas suelen traer consigo apreciaciones de la divisa del país que impone las barreras.

 

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