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Tendencias post Covid-19

MUNESH MELWANI,  SOCIO-DIRECTOR GENERAL
14/06/2020

Lo que marcado esta semana los mercados es la corrección del jueves, que ha sido un toque de atención para los inversores frente a la realidad, entre tanta euforia bursátil desde mínimos de marzo y es que el S&P500 norteamericano ha recuperado mas de un 40%…y no puede ser que los mercados vayan por un lado y la economía real por otro. Ha sido la FED quien ha enfatizado que no espera una recuperación en V descontada por los mercados. Esta perspectiva y los temores a una segunda oleada de infecciones en EE.UU. tras las primeras reaperturas, se traducen en una reacción inmediata de los mercados. La autoridad monetaria estadounidense no espera que la economía se recupere del todo hasta 2022 y contempla caídas del PIB del 6,5% y desempleo en el 9,3% en 2020. La OCDE también alerta sobre la peor recesión en tiempos de paz en 100 años: en escenarios sin segundas oleadas de infecciones, anticipa una contracción global del 11,5% en el primer semestre y no prevé que el PIB mundial se acerque al nivel pre-Covid tampoco a finales de 2021. En España, el Banco de España espera una contracción el 15,1% para 2020 y una recuperación del 6,9% para 2021. Veremos, lo que está claro es que estamos en recesión.

 

Por positivar un poco la situación y bajo una óptica inversora, hay negocios que son los claros beneficiarios con la aparición de esta pandemia. Anticipamos cambios estructurales en distintas industrias que seguirán pujantes a corto y medio plazo. El sector salud claramente estará en el centro de cualquier estrategia de respuesta ante el virus, habiéndose denotado un claro déficit de medios en los sistemas sanitarios a escala mundial, tanto en países desarrollados como en emergentes. No solo se ha evidenciado una escasez de preparación para emergencias médicas que se tendrá que corregir, sino también será necesario dar respuesta a demandas crecientes en los próximos años derivadas del envejecimiento de la población y de la proliferación de enfermedades crónicas. Por ello, esperamos un aumento considerable en el gasto/inversión en infraestructuras sanitarias a escala global, mientras los proveedores médicos invertirán en capacidad diagnóstica tratamiento y monitoreo. El gasto en sanidad ha supuesto aproximadamente un 10% del PIB de forma estable la última década a nivel mundial, si bien existe una gran disparidad en los países respecto esta media (por ejemplo, China 5% vs EE.UU. 17%). La asistencia médica “en remoto” es una de las soluciones que ha emergido de esta crisis: el uso de herramientas de videollamada, monitoreo o prevención, permiten evitar las visitas médicas. Los dispositivos y las APPs de monitorización de la salud, que permiten enviar información en tiempo real entre paciente y médico, tratar síntomas y seguir un tratamiento, han venido para quedarse.

 

La tendencia hacia la automatización en los procesos de fabricación industrial también se está acelerando de forma notable. Los shocks en las cadenas de suministro a escala mundial debido a la guerra comercial entre EE.UU. y China, han puesto de manifiesto que se puede relocalizar industrias adoptando la robótica y nuevas técnicas como la impresión en 3-D, ya no solo por razones operativas, sino también por seguridad nacional y protección de la propiedad intelectual. Y es que las restricciones a la movilidad de las personas pueden provocar desabastecimiento de algunos productos agrícolas en determinadas zonas. El énfasis en una mayor higiene y el distanciamiento social propiciará una mayor adopción de la robótica en la manipulación de alimentos y su empaquetamiento para el consumo.

 

Por su parte, la inteligencia artificial está teniendo múltiples aplicaciones, por ejemplo, en el software de identificación visual (ya se aplica en recogida de frutas y verduras en el campo, donde las máquinas son capaces de identificar la madurez para la cosecha) o de reconocimiento facial para el alta de clientes en la contratación de determinados servicios (en el sector finanicero, por ejemplo). Los servicios de computación basados en la nube son ya un reclamo general: tanto personas físicas como empresas se suscriben a servicios con acceso a servidores remotos, ahorrándose muchos quebraderos de cabeza en términos de infraestructuras, redes, seguridad y software propio. Ha sido clave durante el confinamiento para poder teletrabajar, así como las herramientas para ejercer esta modalidad de trabajo desde casa (videoconferencia, educación online, etc.). Pensamos que la flexibilidad laboral a nivel físico ha venido para quedarse e irá en aumento conforme se reapertura la economía, dado que está demostrado que se traduce en un aumento de la productividad si está en consonancia con la felicidad del trabajador.

 

Por último, los cambios en los patrones de consumo: se ha acelerado la digitalización. El gaming online, la realidad virtual, el video streaming y el networking social van en aumento. La creciente penetración de los smartphones (especialmente en los países emergentes), una mayor velocidad de navegación gracias a la fibra óptica y la aparición de nuevos servicio online, han multiplicado exponencialmente el uso de Internet, por lo que las telecoms invertirán mucho en 5G y en infraestructuras. El distanciamiento social que tenemos que aplicar mientras no tengamos vacuna preventiva o tratamiento efectivo para la erradicación del virus, propicia una demanda creciente de servicios digitales. La demanda de los pedidos online en el ámbito retail también crecen, pero por ejemplo en EE.UU. apenas alcanzan el 12% de la contratación online. Asimismo, todavía hay mucha cancha de crecimiento para el consumo online de productos de primera necesidad y de elementos del hogar, tales como muebles o comidas y bebidas vs otros productos como la electrónica o los juguetes. El home-delivery ha venido también para quedarse.

 

El mundo está cambiando de forma vertiginosa, tenemos que adaptarnos y también anticiparnos.