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La ilusión de elegir

AARÓN RODRÍGUEZ Asesoramiento y Gestión Patrimonial en Cross Capital

 

26-02-2017

Como si de un anuncio de lotería se tratase, la ilusión de elegir hace referencia a la idea que tenemos los consumidores de ser libres a la hora de decidir entre una u otra marca, ya sea en el supermercado, en un concesionario o en la agricultura. El mundo tiende cada vez más hacia el oligopolio, donde un grupo de empresas controlan las marcas que los usuarios consumimos.

En esta ocasión la noticia salpicó a la industria de bienes de consumo. El pasado viernes el grupo Kraft Heinz, propietaria de marcas como Philadelphia, Óscar Mayer o Heinz, lanzó una oferta de compra sobre Unilever por un total de 143.000 millones de dólares que, para quien no le suene, posee productos tanto de alimentación -Knorr, Maizena o Calvé-, como de cuidado personal y de hogar –Dove, Ponds o Skip-. La idea de Kraft, cuya trayectoria está repleta grandes acuerdos empresariales hasta alcanzar el tamaño que tiene hoy en día, consistía en formar el mayor grupo de alimentación del mundo, por delante de Nestlé o Pepsico.

La oferta lanzada por la empresa dirigida por Warren Buffet y el grupo de inversión brasileño 3G fue rechazada en tan sólo 48 horas por los directivos de Unilever, poniendo en evidencia el poder negociador del que presume el oráculo de Omaha, pasando a ocupar este fiasco el tercer puesto en la clasificación de fracasos de acuerdos en M&A –fusiones y adquisiciones por su acrónimo en inglés-. La mayor oferta de transacción retirada ocurrió en abril del año pasado, cuando el Tesoro de Estados Unidos tumbó el acuerdo de fusión entre las farmacéuticas Pzifer (Estados Unidos) y Allergan (Irlanda), al introducir nuevas reglas con el fin de evitar la pérdida de ingresos fiscales en el país, donde Allergan paga actualmente un impuesto de sociedades del 12,5% frente al 35% de Pzifer.

No obstante, en esta ocasión el acuerdo presentaba otras intenciones. Y es que los grandes grupos de alimentación, en general, están sufriendo problemas de crecimiento de ingresos. El aumento orgánico de las ventas se está estancando por la deflación en los precios de los alimentos, por lo que para contentar a los accionistas sólo queda crecer vía restructuración y reducción de costes. Si además nos encontramos en un momento de mercado donde, a pesar de que los múltiplos de estas compañías son elevados, la financiación es barata, las empresas aprovechan la ocasión para crecer vía inorgánica y así añadir sinergias que faciliten la reducción de costes de cara a un escenario futuro que podría ser de bajo crecimiento. Es curioso que empresas como Nestlé, con sólido balance y un flujo de caja libre superior a los 10.000 millones de francos suizos, no hayan entrado en el juego de dejarse llevar por la financiación barata; y otras como Danone o Reckitt Benckiser –que engloba empresas como Durex o Veet- cerraron operaciones a múltiplos elevados que sólo podrán verse favorecidas ante un crecimiento considerable en sus ventas.

Los empleados de Unilever deben estar agradeciendo la decisión tomada por la compañía, pues Buffet y 3G son ampliamente conocidos por las reducciones de plantilla y costes, así como en establecer limitaciones incluso en los productos que deben consumir sus empleados, algo que contrasta completamente con el ambiente de trabajo del que presume la anglo-holandesa, posicionada como la tercera empresa a nivel mundial más deseada para trabajar.

 

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