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Desmitificando China

MUNESH MELWANI     Socio-Director General de CROSS CAPITAL EAFI

 

10-07-2016

 

China sigue siendo un misterio para muchos inversores. Recientemente, las decisiones adoptadas por sus autoridades hacen que su economía sea aún más errática y difícil de predecir. Su moneda, el renminbi (o yuan) es un buen punto de comienzo para aclarar la confusión. Está claro que los inversores bursátiles chinos tienen muchas razones para reflexionar sobre el funcionamiento de sus mercados, especialmente tras el estallido de su burbuja hace solo un año. Tras la devaluación de la divisa de agosto de 2015, que ya supuso un shock en los mercados, el Banco de China desistió de la idea de dejar el renminbi en libre flotación, si bien se comprometió a intentar mantener una cierta estabilidad de su cotización a un nivel de equilibrio razonable, esto es, ha estado interviniendo en los mercados para ello. Este factor otorga algo más de calma a los inversores. Por otra parte, la depreciación natural de su divisa es algo positivo para el país, dado que le proporciona mayor competitividad internacional y además la mayor parte de su deuda está en yuanes.

Otro área un tanto controvertido es el crecimiento en términos de PIB. Nosotros pensamos que el gigante asiático crecerá en 2016 en el rango del 6-6,5%. Aquí el tema clave es la transformación que está experimentando el país en términos de migración de un modelo económico basado en las exportaciones, hacia otro guiado por su demanda interna, desde un tejido y una cultura empresarial orientada a la industria de productos a otro orientado a servicios. Las reformas que se están implementando son por tanto estructurales y tienen un impacto sustancial en el crecimiento, que se pretende sea sostenible en el tiempo, pero obviamente no será a tasas de doble dígito como antaño.
Este cambio estructural en el modelo económico conlleva una transformación en la mentalidad de la dirección de las empresas, que ahora se enfocan más en la calidad vs la cantidad, abogando por la rentabilidad y la creación de valor vs volumen de negocio. Esto supone una revolución importante y donde más se evidencia es en las empresas participadas por el Estado. Asimismo, en las empresas privadas se está occidentalizando la cultura corporativa orientándose a la creación de valor para el accionista, lo cual también introduce cambios en el gobierno corporativo de las empresas.

Pero no todo es positivo: las mayores preocupaciones se centran en su nivel de deuda, que se situó al cierre de 2015 un 249% de su PIB, registrando un crecimiento del 149% desde 2008, siendo el principal problema la deuda corporativa, que se ha multiplicado por cuatro en los siete últimos años, según datos del Banco de Pagos Internacionales. Generalmente este aumento de la deuda tan sustancial, anticipa nuevos episodios de inestabilidad y crisis, dado que se generan burbujas que luego estallan. El FMI ha advertido que su nivel de deuda es insostenible en el tiempo, pero irónicamente los bancos chinos tienen una tasa de mora que no alcanza el 2% (al menos eso reportan). Si bien el crédito sigue fluyendo en su economía, muchos analistas descartan que el país sucumba a una nueva crisis financiera, al menos de forma inmediata, dado que gran parte de la deuda es doméstica, esto es, el Gobierno tiene la capacidad de controlar los daños, dado que muchas de las empresas muy apalancadas son estatales, por lo que fácilmente pueden refinanciar deuda o incluso forzar su canje por acciones; además controla el sector bancario del país. Por otra parte, posee una ingente reserva de divisas o una deuda pública relativamente baja -del 43,5% del PIB-. Si las tasas de impago repuntan, habrán problemas en el mercado de bonos corporativos; asimismo, propiciará que estalle la burbuja del precio del suelo (que en abril creció un 138% interanual en las 30 mayores ciudades).
Desde el punto de vista de los mercados, aparentemente ha vuelto una cierta calma tras las caídas y la montaña rusa del pasado año. El consenso de analistas ve una fase de consolidación y niveles razonables de los Índices en términos de PER vs datos históricos. Nosotros recomendamos cautela en términos de inversión en el país, prefiriendo otros países asiáticos, tales como India.

 

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