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Amenaza para el comercio mundial

MUNESH MELWANI SOCIO-DIRECTOR GENERAL DE CROSS CAPITAL EAFI

 

12-03-2018

Amenaza para el comercio mundial

El Sr. Trump quizás sea el primer presidente en la historia de EE.UU. que haya impuesto unilateralmente gravámenes sobre las importaciones. Desde la etapa del presidente Carter, los mandatarios de la Casa Blanca siempre han intentado introducir medidas proteccionistas sobre el comercio, y en muchas ocasiones sobre el acero. Ahora Trump ha gravado oficialmente un 25% las tarifas del comercio del acero y un 10% el aluminio introduciendo aranceles a la importación, pero esta medida puede ser contraproducente incluso para su propia economía, pues supone un 2% del total importado en 2017 (2,4 Trillones $), o lo que es lo mismo, un 0,2% de su PIB. Ha excluido de su medida a sus vecinos Canadá y México, en la medida en que está en curso la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), con vistas a un posible acuerdo.

Está claro que el Sr. Trump no es un ferviente creyente del libre comercio, ni de la multilateralidad, viendo que se ha descolgado durante su mandato del pacto mundial sobre migración y refugiados de la ONU, del Acuerdo de París sobre el cambio climático, de la Unesco…, algo que está siendo muy cuestionado por la sociedad norteamericana; de ahí que hayan ido dimitiendo diversos miembros de su equipo de gobierno, siendo el último su principal asesor económico, Gary Cohn a raíz de esta decisión. Esta polémica medida afecta de lleno al comercio internacional y máxime cuando ha dicho que será “flexible”, según el país, para reducir o elevar los aranceles, a lo que la Unión Europea ha contestado que amenaza con represalias hacia productos americanos como el algodón, los vaqueros y hasta las motos Harley Davidson.

Para una mejor comprensión de las implicaciones comerciales, comentar que Canadá es el mayor exportador de acero a Estados Unidos, con un volumen de 5.100 millones de dólares, seguido de Corea del Sur, México y Brasil. China es el décimo mayor exportador, mientras España ocupa la posición decimoctava. Países europeos como Alemania e Italia venden también acero a Estados Unidos. Trump lo califica de “una necesidad de estado y una cuestión de seguridad nacional” y se explica porque el sector es de los principales generadores de empleo en el interior del país (sus votantes) y prometió protegerlo en su campaña; a la vez, obviamente son estos los materiales con los que se producen las armas para la defensa. En contra de su decisión proteccionista, está una carta firmada más de 100 congresistas republicanos.

La pregunta que cabe hacerse es si el presidente estadounidense ha encendido la mecha de una guerra comercial mundial. Sin duda, esta controvertida forma de “hacer América grande de nuevo” echa por tierra años de negociación multilateral en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y además no se ha percatado del positivo efecto que las importaciones han propiciado en el bienestar económico de sus conciudadanos desde la 2ª Guerra Mundial, tras varias rondas de negociaciones multilaterales que se tradujeron en eliminar barreras comerciales; y es que, las importaciones son bienvenidas, dado que benefician en última instancia al consumidor y además animan a los productores nacionales a especializarse en aquello que hacen mejor.

Trump siempre ha cuestionado a la OMC e incluso se ha barajado que quiere sacar a EE.UU. de la misma, la cual en principio podría sobrevivir en la medida en que dicho país representa un 13% del comercio mundial vs el 25% que representaba en los ochenta. Está claro que la OMC necesita una reforma y adaptación a los tiempos actuales, pero resulta difícil comprender como un personalismo podría condicionar un sistema legal multilateral donde EE.UU. invirtió tanto tiempo y esfuerzo en su construcción. El comercio internacional ha de tener claras reglas de juego y no individualismos. Posiblemente, haya abierto la caja de pandora y seguramente va a tener efectos sobre la economía mundial, a los que estaremos atentos.

 

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