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La importancia del horizonte temporal

BORJA DE LA CRUZ, ASESORAMIENTO Y GESTIÓN PATRIMONIAL
05/05/2024

“In the short run, the market is a voting machine but in the long run, it is a weighting machine”. Esta frase del célebre inversor y profesor Benjamin Graham ejemplifica el tema de nuestro artículo dominical de esta semana. Literalmente, la frase viene a decir algo así como: “En el corto plazo, el mercado es una máquina de votar, mientras que en el largo plazo es más como una balanza”. Esta frase, que parece sencilla, tiene unas implicaciones enormes a la hora de invertir y sobre todo en la psicología del inversor.

En la actualidad todo el mundo tiene acceso a cualquier tipo de información sobre los mercados financieros. El acceso a internet, el trading electrónico y los brókeres online han democratizado los mercados y la inversión, lo cual es positivo en muchos aspectos, pero ha conllevado a que el horizonte temporal de los inversores y el tiempo de tenencia de productos financieros se reduzcan drásticamente. Esto ha hecho que comportamientos cortoplacistas sean más frecuentes y es una consecuencia inherente de estos hechos.

¿Por qué recomendamos siempre un horizonte de medio/largo plazo? Por la irracionalidad que se puede dar en el corto plazo. El éxito de un modelo de negocio de una compañía no se puede observar tras un solo trimestre de trabajo. Muchos (la mayoría) actores del mercado realizan compra/venta de instrumentos basándose en predicciones a 3-6 meses; esto puede crear que el precio de acciones de compañías sólidas caiga pese a que su modelo de negocio no se haya visto afectado de manera estructural o viceversa, que las acciones suban por factores realmente temporales. El ejemplo del covid-19 y muchas empresas beneficiadas por este evento son el ejemplo perfecto.

Pese a que este hecho es obvio, es muy complicado, desde el punto de vista del inversor, aguantar pérdidas en sus posiciones cuando otra persona (conocida o no) está ganando dinero. La fortaleza mental debe de ser férrea. Esta entereza psicológica se gana realizando un trabajo de due diligence adecuado, pero aún así siempre van a existir dudas por lo que forjar un carácter flexible pero racionalmente económico es de vital importancia. Flexible para obtener la adaptabilidad de cambiar de opinión cuando realmente se esté equivocado y económicamente racional para poder juzgar adecuadamente si mantener, iniciar o deshacer inversiones.

Estos mecanismos mentales parecen sencillos, pero no lo son. Un ejemplo claro de la actualidad es la divergencia de valoración entre compañías de pequeña y mediana capitalización frente a las compañías de una capitalización mayor. Esta divergencia, que hemos comentado y ejemplificado en otros artículos anteriores, sea cual sea los motivos por los que se produce, puede causar estragos en la manera de pensar de un inversor normal. No es malo preguntarse si la tesis de inversión sigue siendo válida, sin embargo, la línea entre esa pregunta y una pérdida de confianza infundada es muy fina e incluso ilusoria en el corto plazo.

Desde nuestro punto de vista, un horizonte temporal de medio largo plazo, pongamos que es por encima de los 3 años, debería de reflejar el valor de nuestro trabajo de due diligence siempre que hayamos acertado con nuestras hipótesis y este sea correcto. La paciencia es una virtud en este caso y el tener buenos negocios y buenas oportunidades de inversión seleccionados/as hace que la espera no se convierta en una tortura mental. Feliz domingo!