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Groenlandia en el mapa geopolítico

ALBERTO LEÓN, ASESORAMIENTO Y GESTIÓN PATRIMONIAL

11/01/2026

Dentro del convulso entorno geopolítico, la importancia de Groenlandia vuelve a saltar a la palestra en el contexto de la relevancia del Ártico y de los diferentes frentes abiertos entre las principales potencias mundiales, llegando Donald Trump a calificarlo como un objetivo clave en el futuro próximo del mapa geopolítico.

Dentro de sus características políticas, la isla pertenece a Dinamarca y está calificada como territorio autónomo dentro de ésta, disfrutando de una especie de gobierno propio, el cual gestiona sus asuntos internos y sus recursos naturales, aunque la defensa y política exterior son competencias danesas. Por otro lado, se trata de la isla más grande del mundo, aunque con un 84% del territorio cubierto por una capa de hielo y tiene unos 57.000 habitantes, con una densidad de población de 0,14 personas por kilómetro cuadrado. En cuanto a lo económico, Groenlandia depende en gran medida de la pesca, aunque posee grandes reservas de minerales, y unas reservas de petróleo que, aunque difíciles de extraer, se estiman de entorno a la mitad de las de Arabia Saudí.  

Si nos remontamos a mediados del siglo pasado, Groenlandia tuvo una gran relevancia en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y posteriormente de la Guerra Fría, al ser una escala entre el Norte América y Europa para el avistamiento de misiles y el desplazamiento de tropas. Los intereses en la isla se basan principalmente en sus recursos minerales y energéticos, a la vez que su situación geográfica para el desplazamiento militar en el Océano Ártico, zona donde confluyen Estados Unidos y Rusia, siendo este último el país con mayor presencia actualmente en la región. Por otro lado, se considera que el estrecho de GIUK, el paso entre de Groenlandia, Islandia y Reino Unido, tiene gran relevancia comercial y naval al ser la vía de paso de barcos provenientes del Ártico que se dirigen al Atlántico.

A todo esto, se le suma el papel de China en la zona. El país asiático se califica como ”casi ártico”, y se encuentra involucrada en el desarrollo de varios proyectos mineros en la isla, entre ellos la extracción de tierras raras, cobre, hierro y metales. A su vez, Groenlandia toma un papel comercial relevante para el país, ya que se encuentra en la llamada “Ruta de la Seda Polar”, una de las vías de llegada al continente europeo y americano desde Asia.

Los intereses americanos por la isla no son de reciente aparición: se remontan al siglo XIX, cuando el presidente estadounidense Andrew Johnson destacaba la importancia de Groenlandia debido a sus recursos y posición estratégica, y más tarde al periodo de postguerra, cuando en el año 1946, el gobierno estadounidense dirigido por Harry Truman ofreció al gobierno danés comprar Groenlandia por 100 millones de dólares en oro. En la actualidad, Trump considera el territorio de gran relevancia estratégica, considerando ofertar a Dinamarca por adquirir el control de la zona o, como algunos analistas consideran posible, apropiarse directamente del territorio. Por otro lado, los daneses consideran que una intervención de Trump en Groenlandia pondría fin a la OTAN y alianzas entre ambos países.

En cuanto a los mercados, hay acciones que han tenido recientes fluctuaciones por este interés americano en la región, como es el caso de Gronlandsbanken ($GRLA), el banco de Groenlandia que cotiza en la bolsa de Copenhague, que ha tenido una subida de 49% en lo que va de año, o Critical Metals Corp ($CRML), con un 89% en el mismo periodo, descontando mayor acceso a tierras raras si Estados Unidos se hace con Groenlandia.

En este panorama geopolítico volátil potenciado por Trump, que mantiene los mercados en tensión, destacamos que la visión de largo plazo es el principal aspecto que debe tenerse en cuenta, a la vez que el análisis metódico de compañías y sus modelos de negocio, entender bien los sectores en los que se invierte y qué puede alterar la realidad de estos en el largo plazo.