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Fintech, un sector en auge vs la banca tradicional

MUNESH MELWANI,  SOCIO-DIRECTOR GENERAL

9/12/2018

El término fintech o tecnología financiera, engloba a todas aquellas empresas que están de alguna forma siendo disruptivas en el sector financiero, formando parte de la revolución tecnológica que nos envuelve. Y es que las Fintech no están dejando indiferente a nadie: la banca tradicional va encaminada a su desaparición, pues lejos de reinventarse, está viendo cómo su transformación digital se está quedando atrás por el avance imparable de este tipo de empresas, que no sólo innova, sino que aborda la prestación de los servicios financieros poniendo al cliente el centro, “facilitándole la vida”, con mejor acceso, mayor agilidad, mejores precios e igual seguridad, aunque esto último, no en todos los casos. Esto es, conviene también ser selectivos a la hora de elegir la Fintech con la que trabajar, dado que hay miles operando a nivel mundial y en España ya superan las 300 compañías.

¿Qué servicios abordan? Pues inversiones, desde las redes sociales para inversores, hasta la inversión robotizada, herramientas de seguimiento de carteras o plataformas para coinversión en inmuebles, etc.; la financiación de proyectos que requieren capital privado (equity finance); los medios de pagos, facilitando transferencias de dinero, monederos digitales, remesas, etc.; finanzas personales, desde agregadores, hasta planificadores financieros; soluciones para impuestos y contabilidad, facturación, gastos de empresa, etc.; financiación corporativa, con plataformas de préstamos directos, entre empresas, inversores-empresa, minicréditos, descuento de pagarés, factoring, crowdfunding; infraestructura tecnológica aplicada a las finanzas, software financiero para gestión de carteras, reporting, análisis, firma digital, información financiera, control de riesgos; comparadores de productos de inversión o financiación, para fondos de inversión, planes de pensiones, hipotecas, inmuebles, préstamos; y finalmente, neobancos, que son entidades bancarias 100% digitales. Por cierto, una variante, son las insurtech, que son las dedicadas al mundo asegurador digitalizado, superando ya las 100 compañías a escala nacional.

Desde enero de 2018, los bancos de la Unión Europea están obligados a proveer datos de sus clientes a las fintechs cualificadas, esto es, las que cuenten con los correspondientes permisos y licencias por parte de los reguladores, la CNMV y el Banco de España en nuestro caso. Hay ya más de 25 fintech unicornios, esto es, que capitalizan más de 1.000 millones de dólares, por ejemplo, Adyen, una empresa holandesa que procesa los pagos de Uber, Netflix y Spotify entre otros. La mayor fintech del mundo es la china Ant Financial, un neobanco, spin-off de Alibaba, que cuenta con más de 500 millones de clientes y cuyo valor de mercado supera el de grandes bancos americanos. ¿Quién dice que Google o Amazon no se dedicarán en un futuro próximo a las finanzas, contando ya con gran parte de la información de los usuarios?

Ante este panorama, la banca comercial minorista debe realmente preocuparse, dado que, a la pérdida de confianza por parte de los usuarios originada con la Gran Crisis Financiera, que trajo consigo varios escándalos ligados a una praxis cuestionable en la comercialización de algunos productos y servicios financieros (ejm: preferentes, hipotecas suelo, swaps, etc.), se le suma el apetito de la generación nativa digital, los millennials, por consumir vía Smartphone, Tablet o PC’s todo lo posible. Las fintechs se han establecido en centros neurálgicos a escala global, principalmente en California, Nueva York, Berlín, Shangai y Londres. Una vez los más pioneros del sector mostraron al mundo cómo las transacciones financieras podían ser tan simples como comprar en Amazon, los bancos comenzaron a reaccionar: crearon programas de aceleración para fintechs (como BBVA Open Talent) y otros directamente han invertido en las mismas (ejm: BBVA es accionista relevante del neobanco británico Atom Bank), o las han adquirido para integrarlas en su organización (ejm: Allfunds bank compró Finametrix).

El caso es que las fintech avanzan de forma inexorable y la banca, a nuestro modo de ver, en un entorno prolongado de tipos de interés en mínimos, márgenes decrecientes, competencia creciente y con una ralentización económica en ciernes, más allá de que siga reduciendo costes (plantilla y oficinas), lo tiene difícil para crear valor al accionista, al no ser que salga de compras o innove de forma disruptiva. En nuestra opinión, el sector financiero tal y como lo conocemos, se transformará radicalmente en la próxima década.