Contáctenos: +34 922 098 062

Estrategia 2026

MUNESH MELWANI, SOCIO-DIRECTOR GENERAL

5/01/2026

Entramos en 2026 con una paradoja evidente: muchas valoraciones parecen exigentes y, sin embargo, las oportunidades no han desaparecido. Se han desplazado. El entorno es más complejo, más fragmentado y menos indulgente con el error. Precisamente por eso, los enfoques pasivos y las soluciones estándar tienden a ser menos eficaces.

Desde Cross Capital abordamos este nuevo ciclo con una premisa clara: no todos los activos están caros al mismo tiempo, ni responden a los mismos catalizadores. Nuestro enfoque de Value Investing Adaptativo parte de ahí. No se trata de adivinar el próximo movimiento del mercado, sino de construir carteras capaces de generar rentabilidad ajustada al riesgo en distintos escenarios.

La renta variable seguirá siendo el principal motor de creación de valor a largo plazo, pero con matices importantes. La elevada concentración de los grandes índices obliga a ser selectivos. El retorno reciente ha venido más por crecimiento de beneficios que por expansión de múltiplos, reduciendo el margen de error.

En Estados Unidos priorizamos compañías de alta calidad, con balances sólidos, capacidad de fijación de precios y visibilidad de flujos de caja. Nos interesa especialmente la “infraestructura” del ciclo de inteligencia artificial —proveedores críticos, no narrativas evidentes—, sin perder de vista que una parte relevante del actual CAPEX se está financiando con deuda, un factor que exige disciplina. Fuera de EE. UU. es donde observamos mayor asimetría de oportunidades. Europa entra en una fase distinta, marcada por mayor estímulo fiscal, reindustrialización y gasto en defensa e infraestructuras. Japón sigue avanzando en reformas de gobierno corporativo y cambio de mentalidad del inversor doméstico, con valoraciones todavía razonables en varios segmentos. En mercados emergentes, la dispersión es clave: India y determinadas áreas de Asia, especialmente ligadas al consumo interno, ofrecen oportunidades interesantes frente a un índice que sigue siendo heterogéneo.

Por su parte, la renta fija, tras años siendo marginal, vuelve a desempeñar un papel relevante. No de forma homogénea, sino a través del carry y la selección activa. Vemos valor en el crédito corporativo bien analizado, especialmente en investment grade financiero y high yield de calidad, donde los fundamentales siguen siendo razonables y los defaults contenidos. La deuda titulizada, correctamente estructurada, puede aportar diversificación y rentabilidad, mientras que ciertos segmentos inmobiliarios requieren una aproximación mucho más prudente.

 En lo que se refiere a los activos alternativos: las infraestructuras, la energía y activos reales recuperan protagonismo, impulsados por tres fuerzas estructurales: la necesidad de asegurar energía, infraestructuras y cadenas de suministro propias, la transición energética y el aumento de la demanda energética asociada a datos e IA. Aquí el enfoque debe ser selectivo, priorizando activos con flujos estables, marcos regulatorios claros y estructuras de financiación sensatas. En real estate, preferimos activos prime, bien ubicados y con flujos recurrentes, evitando modelos excesivamente dependientes del endeudamiento.

En mercados privados seguimos viendo oportunidades, pero con una advertencia clara: la liquidez importa. Private equity, venture capital y private credit pueden aportar valor en carteras bien construidas, siempre de la mano de gestores consagrados, de forma que resulten coherentes las expectativas, los plazos y la concentración.

Por último, mantener liquidez en 2026 no es una renuncia, es una opción. En un entorno de mayor volatilidad política, monetaria y geopolítica, la capacidad de actuar cuando aparecen dislocaciones es una ventaja competitiva. En divisas, la diversificación vuelve a ganar peso. El dólar ya no actúa como refugio automático en todos los escenarios, lo que refuerza la necesidad de una gestión activa del riesgo cambiario.

En conclusión, 2026 no exige asumir más riesgo, sino asumirlo mejor. Menos dependencia del índice, más análisis; menos predicción macro, más construcción de carteras resilientes. Desde Cross Capital seguimos creyendo que invertir bien no consiste en acertar un escenario, sino en estar preparados para varios.