
La geopolítica continúa acaparando la atención
22/02/2026
En las últimas semanas, las tensiones en el Medio Oriente continúan aumentando. Esta vez es la propia administración de Donald Trump quien ha elevado el nivel de alerta ante un posible conflicto con Irán. Tras la operación “Martillo de Medianoche” en junio del año pasado se pensó que la República Islámica retrocedería. Sin embargo, el efecto ha sido el opuesto. Teherán ha respondido fortificando sus instalaciones en Natanz e Isfahán bajo capas de hormigón y tierra casi impenetrables para continuar con el enriquecimiento de uranio.
Donald Trump, como presidente de EE. UU., ha lanzado un ultimátum de 15 días a Irán con el mensaje de que se firme un acuerdo nuclear definitivo que garantice el “enriquecimiento cero”, o Estados Unidos pasará a una fase de acción directa que se calificaría como el preludio de una guerra regional a gran escala.
Como hemos explicado en otros artículos en los que la geopolítica del Medio Oriente era el tema principal. Una guerra regional con Estados Unido involucrado directamente podría causar estragos económicos en todo el mundo. Como sabemos, parte de la costa de Irán, limita con el Estrecho de Ormuz. Este pequeño paso de agua que conecta el golfo pérsico con el golfo de Omán es un pasadizo clave para el petróleo. Más del 20% del petróleo mundial pasa por este pequeño estrecho y un cierre de este debido a acciones militares, provocaría un gran empuje al alza en los precios de la materia prima energética.
El petróleo, ya ha empezado a recoger parte de esta prima geopolítica en el precio, habiendo subido un +17% en lo que va de año. Ciertamente, los actores de mercado están mirando de cerca la situación. La realidad es que, de momento, Estados Unidos está realizando un despliegue militar sin precedentes en el Medio Oriente desplegando dos portaviones en la zona. Por otro lado, el Rial iraní se ha desplomado y la inflación de la nación persa está en más de un 40%, lo que ha provocado revueltas internas en torno al régimen teocrático de los Ayatolás. Parece un caldo de cautivo perfecto para se un conflicto regional de mayor intensidad a lo vivido en los últimos años en esta región geográfica.
Como siempre, como inversores, debemos cubrir riesgos y aprovechar oportunidades. En este caso, parece bastante obvio que un cierre del Estrecho de Ormuz puede conllevar graves consecuencias económicas y financieras. ¿Cómo podemos aprovecharnos?Sin salirnos de la renta variable y sin aplicar la gestión de derivados, parece que la primera opción es beneficiarse directamente del alza de los precios a través de la inversión en compañías productoras de petróleo o que su negocio se vea acelerado debido a los altos precios de la materia prima (servicios de energía, offshore). Además, otra derivada puede ser la inversión en mineras de metales preciosos que sirvan de refugio en tiempos de incertidumbre. Por último, otra opción directa es la inversión en empresas de provean de materiales de defensa y militares.
Bajo nuestro punto de vista, la clave en estas situaciones de incertidumbre es ajustar las coberturas para que nuestras carteras no sufran posibles reveses del mercado y así poder aprovechar oportunidades de alta calidad cuando estes reveses ocurren.
Por último, para poder realizar lo comentado anteriormente, debemos tener estudiadas esas oportunidades para que cuando se produzcan estas correcciones. Por tanto, resulta imprescindible tener finalizado el trabajo de Research que da soporte a nuestra convicción: así, no nos temblará el pulso a la hora de invertir.